domingo, 7 de diciembre de 2008

EFECTOS DESAPERCIBIDOS DE LA CRISIS

"LOS OBJETOS SUICIDAS

En ocasiones, los objetos que nos rodean aparecen de tal forma que uno tiene la sensación de que, por un momento, han cobrado vida propia. En el cortometraje de Jan Svankmajer, Byt (1968), un hombre se ve encerrado en un piso en el que los objetos actúan de forma autónoma para su asombro y desconcierto continuo. En aquella situación, lo inanimado se rebela, frustrando todo intento de utilización por parte del protagonista: las patas de la silla de acortan, aparecen agujeros en la cuchara, la cama se deshace en cuanto el hombre se ha dormido… Se trata de un estado de revuelta de lo material que lleva a un descubrimiento de las dimensiones desconocidas de lo cotidiano.
Sin embargo, hoy que los objetos se encuentran recluidos casi permanentemente en la celda del utilitarismo, ajenos en general a cualquier tipo de acto liberador, la desesperación prolifera. No es infrecuente encontrar en la ciudad los cadáveres de la funcionalidad: todos los objetos que, habiendo conseguido un mínimo hálito de vida, se han visto abocados al suicidio".
Noe Ortega

La leyenda popular cuenta que en 1929, ante el crack bursatil, la tasa de suicidios aumentó espectacularmente. Hoy, en medio del crack del 2008, el fenómeno de los objetos suicidas documentado por Noe Ortega parece multiplicarse sin freno. Habiendo guardado esperanzas de que la actual crisis económica se tradujese en una insurrección generalizada que los liberase de su esclavitud utilitaria y de la cosificación mercantil, la docilidad de los aconteciminetos presentes está conduciendo el más mínimo brote de vida objetual hacia el último salto.



Estas vallas soñaban con con ser panderetas en la carcajada de una chica, desencadenantes de maldiciones, regalos de boda, alas de pájaro que duerme en el aire, frenazo de autobús confundido con llamada telefónica. Pero las condenaron a trocear el espacio e impedir que las personas entrasen en las obras a construir las casas con sus propias manos. En un último acto de amor a sí mismas, prefirieron ser Ofelias flotando en la charca.

Suicidios en punto muerto: suicidios deviniendo, no consumados por la acción opresiva de los cristales de escaparates.




Muchos objetos, como esta lata de tomate frito, degradados a lo más bajo por su nacimiento en serie, optan por suicidarse no sólo por el hastío de estar reducidos a lo utilitario, sino también para desprenderse de la homogeneidad, para escapar de un torturante sentimiento de ser indistinguibles respecto a cualquier otro de su especie.